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Amplio rechazo del campo a la decisión del gobierno de limitar las exportaciones de maíz

Las mismas cifras oficiales demuestran que no hay riesgos que falte maíz en el consumo interno, Las críticas de la cadena maicera, de los dirigentes de la Mesa de Enlace y ex funcionarios

(Infobae) Uno de los cultivos que se ha destacado en las últimas campañas agrícolas por aumento de siembra, producción y exportaciones, ha sido el maíz. Sin embargo, el Gobierno de Alberto Fernández ha instrumentado una serie de medidas que no provocan previsibilidad entre los productores: a finales del año pasado se decidió cerrar las exportaciones del cereal, y ayer mediante una comunicación de la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios se limitó la comercialización al mundo.

En la cadena maicera hay muchos interrogantes en torno a la decisión adoptada en la jornada de ayer, pero fundamentalmente la pregunta que muchos se hacen es por qué se avanza con serias limitaciones a la exportación del maíz de la campaña 2021/2022, cuando hasta los datos oficiales demuestran que hay cereal suficiente para el abastecimiento del consumo interno.

Según explicaron fuentes oficiales, la medida se implementó luego de que la semana pasada se completara el saldo exportable de 38,5 millones de toneladas correspondiente a la última campaña. La comunicación de la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios sostiene que “sólo se aceptarán para su registro de Declaraciones Juradas de Venta al Exterior dentro del régimen especial denominado DJVE-30 establecido por el Artículo 13 de la Resolución 128, de 2019, que permite solicitar información”. Los datos complementarios que los exportadores deberán presentar ahora, son: certificar que la mercadería está adquirida, que hay un comprador en el mercado externo y que hay un buque asignado para el traslado.

Lo cierto es que las cifras del ministerio de Agricultura demuestran que alcanza el maíz de la última campaña para el abastecimiento del mercado interno. Partiendo de un stock inicial de 5,88 millones de toneladas más una cosecha calculada por el Gobierno en 60,5 millones de toneladas, el consumo local absorberá lo siguiente: molienda húmeda y seca y para la elaboración se bioetanol demandarán unas 3,85 millones de toneladas, mientras que todo el sector que transforma el maíz en leche y carne significará unas 17,5 millones de toneladas.

A estas cifras hay que sumarle un dato sumamente trascendental: habrá un remanente de maíz, que es lo que sobra luego de abastecer mercado interno y externo, que llegará a los 6,53 millones de toneladas, superando en un 10% al remanente del ciclo anterior, y también ubicándose muy por encima del registrado en las campañas anteriores.

Estos números no solamente demuestran que el mercado local tiene garantizado su abastecimiento, sino también provocan más interrogantes sobre el motivo que llevó al ministerio de Agricultura a sumar más controles a las exportaciones de maíz. Más aún cuando el titular de la cartera agropecuaria, Julián Domínguez, definió días atrás al maíz, el trigo y la carne como “bienes culturales” y habló de controlar y administrar sus saldos exportables. En momentos de conflicto por la comercialización de carne vacuna al mundo, en muchos sectores del campo las declaraciones del ministro se tomaron como más intervención oficial en los mercados agropecuarios.

En declaraciones a Canal Rural Noticias, Alberto Morelli, presidente de la cadena de maíz y sorgo, dijo que “hay posibilidades de exportar más sin necesidad de generar este tipo de medidas que se llevaron adelante. Nuestra posición respecto de la intervención en los mercados es clara: Si lo que necesitamos es más maíz, la cadena requiere de más previsibilidad y reglas claras de principio a fin de la campaña. Nunca faltó maíz para el mercado, nunca sucedió aún con campañas menores. No nos satisfacen para nada este tipo de medidas que producen desaliento”.

Críticas

Tras el anuncio de la medida de limitar las exportaciones de maíz, dirigentes y ex funcionarios cuestionaron la decisión del ministerio de Agricultura.

Uno de los primeros en opinar, fue el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, quien desde su cuenta de Twitter comentó: “Seguir interviniendo y burocratizando los mercados es una pésima señal que trae desconfianza en los productores. Ya lo vivimos desde abril con la carne y ahora con el maíz. Nuestro país necesita que todos podamos trabajar libremente para producir sabiendo que vamos a poder vender”.

Por otro lado, en diálogo con este medio, el titular de Confederaciones Rurales Argentinas, Jorge Chemes, sostuvo: “El anuncio de monitorear las exportaciones de maíz, no hace más que seguir destruyendo la confianza de los productores. No genera previsibilidad y ante una siembra que ya comenzó. Es una pésima señal para los productores”.

Por último, el ex ministro de Agricultura, Luis Miguel Etchevehere, también utilizó las redes sociales para expresar su malestar por los mayores controles a la exportación de maíz: “Con lo anunciado, el gobierno confirma la intervención del Mercado de maíz. Desde las PASO el odio al campo va en crecimiento. Trigo, Maíz y Carne víctimas del ensañamiento”, comentó desde su cuenta personal de twitter.